Respuesta a: Módulo 3. El Falso Síndrome de Alienación Parental.

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Celia GarridoCelia Garrido
Moderador

Buenos días foro!

Muchísimas gracias por vuestras respuestas, apuntais elementos que inevitablemente conducen a la violencia institucional.
Gemma, dices: «Es difícil que el juzgado de instrucción ponga en duda las habilidades de las profesionales como causa de la deficiencia probatoria. Este informe actúa de hecho como fundamento de las peticiones del padre en el juzgado de familia, lo que significa que la adopción de las medidas que reclaman, se traduzcan en desprotección para la niña.» Esto para mi es importantísimo. Es prácticamente imposible que se pueda cuestionar el criterio de los equipos psicosociales. Una compañera psicóloga, que realizó un análisis técnico de uno de estos informes y consiguió demostrar que tenía fallos graves y que estaba plagado de juicios de valor sin fundamento alguno, acabó siendo sancinada con 3 días de inhabilatación por su propio colegio profesional y lo que se adujo es que no podía poner en cuestión a un equipo psicosocial reconocido. Y de esta manera se hace imposible, como os decía, rebatir uno de estos informes porque las y los profesionales que pudieran hacerlo se lo piensan mucho vistas las consecuencias, y la defensa de la madre también, porque puede acabar siendo otro elemento que juegue en su contra.

Eli, dices: «La niña habla porque esta bajo la influencia de su padre.» Es importante rescatar la palabra de algunas madres que nos recuerdan que las criaturas no están bajo la influencia del padre, están COACCIONADAS por el padre. Hemos de pensar en las maneras que estos hombres tienen de mantener el control, que nos son precisamente persuasivas. No están manipulando a las criaturas, las están amedrentando, amenazando, haciéndoles sentir culpables de la situación, poniéndoles al límite de su capacidad para digerir la situación en la que las han colocado. Y aún así, como tu señalabas, son capaces de decir que quieren estar «también» con su madre o se abrazan a ella y manifiestan que no quieren irse cuando llega el momento de la separación, como se describe en este informe.
Estamos colocando a las criaturas en situaciones de riesgo permanentemente. Obligándolas a traicionar el vínculo con sus madres para poder sobrevivir. Porque saben que si hablan, si expresan lo que realmente quieren, va a tener consecuencias sobre ellas mismas con el incremento de la violencia, y sobre las madres y otros familiares como hermanitos o abuelas y abuelos a los que amenaza con hacer daño si hablan. Y esto, como tu señalabas, en nombre del Interés Superior del Menor, perverso.

Julia, nos dices que echas en falta informes del PEF. Lamentablemente, los informes de los PEF suelen ser muy negativos para las madres y las criaturas. De hecho, las madres describen estos espacios como de tortura para sus hijos e hijas y para ellas que son constantemente prejuzgadas. Sienten que es muy dificil mantener el vínculo cuando las visitas son vigiladas y no se les permite ser naturales ni poder acoger el dolor, la incertidumbre, la rabia, la impotencia….de sus criaturas. No tiene lógica, no es sobre ellas que recaían sospechas de abusos y/o malostratos, y, sin embargo, es su relación, su vínculo el que es sospechoso ¿de que? ¿que capacidad tiene una madre que ve a sus hijos 2 horas a la semana en un espacio vigilado de «influir» negativamente? ¿cómo se puede llegar a la conclusión en un informe, como en este que analizamos, que se deben restringir aún más las visitas? ¿es que son brujas estas madres? sólo les falta decir eso. Y en realidad no lo dicen, pero las madres tienen la percepción de que se las trata como si lo fueran.

Siento ser tan dura en mis reflexiones, pero después de mantener contacto permanente durante muchos años con madres maltratadas por el sistema, no puedo suavizar mis percepciones y, por otro lado, siento que se lo debo a ellas.

Seguimos reflexionando

Celia