Respuesta a: Tema 2. De qué hablamos cuándo hablamos de Igualdad y Violencia Machista.

#13896
Celia GarridoCelia Garrido
Moderador

Buenas tardes foro

Gracias por tu reflexión Raquel. Cuando nos ilustras sobre los orígenes de la desigualdad y cómo aun hoy persisten, me he acordado de Gerda Lerner y su «Origen del patriarcado» en el que analiza los orígenes del patriarcado y sus consecuencias y en el que también nos plantea que el patriarcado tuvo un inicio y tendrá un final producto de un cambio de conciencia progresivo empujado por las mujeres, principalmente:
«El cambio de conciencia que hemos de hacer nosotras se produce en dos pasos: hemos de poner en el centro, al menos por un tiempo, a las mujeres. Hemos de aparcar, en la medida de lo posible, el pensamiento patriarcal. Centrarse en las mujeres significa: al preguntar si las mujeres están en el centro de este argumento, ¿cómo lo definiríamos? Significa ignorar cualquier testimonio de marginación femenina porque, incluso cuando parece que las mujeres se hallan al margen, es consecuencia de la intervención del patriarcado; y por lo general también eso es mera apariencia. La asunción básica debería ser que es inconcebible que haya ocurrido algo en el mundo sin que las mujeres no estuvieran implicadas, a menos que por medio de la coerción o de la represión se les hubiera impedido expresamente participar.» https://www.culturamas.es/2018/01/10/gerda-lerner-el-origen-del-patriarcado/

Y cuando planteas que la perspectiva de género sigue siendo una asignatura pendiente en el ámbito social y jurídico, no puedo estar más de acuerdo y no es otra cosa que el reflejo, de nuevo, de la desigualdad estructural de nuestra sociedad que mantiene, justifica y naturaliza, de muy diversas formas, la condición degradada de la humanidad de las mujeres.
Rita Segato en «Flores en el asfalto» – https://biblioteca.hegoa.ehu.eus/registros/20406 – hace un análisis brillante de la interpretación que el Estado hace de la violencia de género, de su incapacidad para darle una respuesta adecuada:
«Existe una incapacidad inherente al carácter distanciado del sujeto burocrático de la esfera pública, con su genealogía patriarcal, para acoger la experiencia femenina. La consecuencia de esta incompatibilidad estructural resulta en que la voz femenina y, por lo tanto, la queja femenina, es inaudible en el campo del Estado. Se revela en este caso, una vez más, cómo la violencia de género no es algo prioritario, por su naturaleza “íntima” en la modernidad. Esto es patente en América Latina por su historia colonial, pero, como se dijo más arriba, el territorio español ha sido también escenario de un proceso de auto-colonización interno. Los estereotipos de género a los cuales el análisis del caso apunta como causales del fracaso de la justicia no son otra cosa que la consecuencia de la historia del Estado.
Los operadores del derecho parten del presupuesto de una ciudadanía igualitaria. Pero la perspectiva de género exige primero identificar el poder en la escena que se está enjuiciando para luego aplicar la ley. El problema es que los jueces y otros operadores del derecho, cuando no son directamente cómplices de miembros de su clase, es decir, del poder, carecen de una lectura de la escena que considere las desigualdades que en ella se agregan y, en especial, la desigualdad de género. En síntesis: los operadores del derecho juzgan situaciones de status como si se tratara de situaciones de contrato, es decir, la justicia no opera con una consciencia de status.»

Seguimos reflexionando

Celia

  • Esta respuesta fue modificada hace 2 semanas, 1 día por Celia GarridoCelia Garrido.